Reseñas

  • Babel. Revista de Arte y Crítica

Resumen

Abstract

Babel, la torre que pretendía llegar al cielo dando origen a las distintas lenguas, o a una única lengua para reencuentro de la humanidad, Enrique Espinoza (Seudónimo de Samuel Glusberg) la hizo revista que circuló desde los años 20 en plena crisis mundial y hasta el 1953 por Latinoamérica, precisamente en busca de la dignidad y la excelencia, porque la mayor esclavitud, entendía Babel, la de las masas, del pueblo, es ante todo espiritual, con lo cual asumía una construcción y un trayecto no exento de soberbia, la de las mejores intenciones.

Hoy se reedita una selección que abarca todo lo que fue esta revista, desde el texto genuinamente literario, la crónica, el ensayo, hasta el análisis social y político. El primer libro, con una introducción de Jaime Massardo, contiene una selección de crónicas y textos literarios de Daniel Schweitzer, "Maruri esquina Cruz" de José Santos González Vera, "Entrada a Chile" de Manuel Rojas, e incluso un inédito de Baldomero Lulo. Massardo contextualiza el surgimiento de Babel y repasa aquellas décadas con la sensación de sumergirse en un mundo mítico, provinciano e ingenuo, como el barrio y los paraísos perdidos de la infancia, un mundo con mucho de utopía y del cual surge Babel, no obstante, como una voluntad crítica transformándose en la mejor revista de cultura que haya habido en Chile, en palabras de Armando Uribe. Massardo recorre los años 20 de Argentina, que es cuando surge Babel en Buenos Aires, para luego entrar en los 39 de Chile, año en que Babel se comienza a editar en Santiago, poniendo su pluma al servicio de la República española y de las luchas de todos los pueblos, con un claro carácter universalista. Babel aparece bimestralmente en volúmenes de 48 a 64 páginas y circula por toda América, con el epígrafe tomado de Rubén Darío: "...y será abolida de golpe la calle de todas las vergüenzas, que separan a los ricos de los pobres, para construir la nueva Babel. Aquí se confunden el tropel de los que al infinito tienden y se edifica la Babel en donde todos se comprenden".

"Buscamos -dice Massardo- mostrar la identidad de esta sociabilidad popular con la prosa que la produce, en un movimiento que va desde el barrio popular a la escritura..." El mundo del barrio de aquellos años, donde convivían en una misma cuadra la casa familiar y el conventillo, empleados y zapateros, albañiles y pintores de brocha gorda, la panadería y el establo. ".. .mundo en el cual, el arte y la vida aún no se habían exiliado uno a otro -prosigue Massardo- las particulares estructuras narrativas que construye Babel, conforman una estética de la sociabilidad popular..." Esta ruptura requiere, como conditio sine qua non, de la formación y fortalecimiento de la mirada propia, requiere mostrar con orgullo lo que hasta ayer no parecía digno de exhibirse frente al mundo. La belleza puede comenzar a ser leída entonces desde cánones distintos a los que propone la cultura imperante, y toda la literatura generada por aquellos años es una muestra inequívoca de lo expresado: "La oscura vida radiante", "A pie por Chile" por ejemplo de Manuel Rojas, o "Aprendiz de barbero" y "El terremoto" de González Vera.

El segundo libro, con una selección de textos narrativos y poéticos de Mauricio Amster, que hacía también las veces de gerente de Babel, González Vera, Euclides Guz-mán, etc. cuenta con una interesante introducción de Lorena Fuentes y Pierina Ferretti, quienes indagan en el imaginario implícito de la revista, la literatura como necesidad, como compromiso, como llamado telúrico de la tierra, como producto de los que valientemente enfrentan el caos, los que muestran la condición del hombre en el derrumbe, la torre de Babel en vez de la torre de marfil, e indagando, indagando, Fuentes y Ferretti, intuyen, perciben, un genio literario común de lo que denominan "familia babélica," un rumor, un murmullo que surge de la tierra, de la intimidad viva del mundo. La vibración genuina del auténtico texto de arte. La literatura, nos dicen, puede ingresar por los surcos más enfermos de la sociedad, y a su modo, indirecta, subterránea, subyacente, recorrer los pasajes más íntimos del espíritu, ser aguda protesta...guardar orgullosa memoria de los fusilados.

El tercer libro, con una más que interesante introducción de Patricio Gutiérrez, reedita textos de capital importancia para el mundo social y del pensamiento, "El hombre y el mito" junto a "Genealogía del socialismo" de José Carlos Mariátegui a quien Enrique Espinoza, seudónimo de Samuel Glusberg, llama Amauta o Guía de una generación. Las orientaciones que encontramos enBabel, dice Gutiérrez, expresan lecturas de la sociedad donde se desliza, casi necesariamente y de una manera recurrente, un componente de heterodoxia que va mostrando determinadas formas de ruptura con los cánones establecidos. En primer lugar, con lo que constituye propiamente el sistema, pero también con aquellos que portaban oficialmente una voz crítica y cuyo caso más representativo fue seguramente durante aquellos años, el de la misma Unión Soviética, frente a la cual Babel tomará distancia del estalinismo... y al mismo tiempo, una acentuada búsqueda de independencia.

Así como hay libros que se agradecen, esta es también una reedición de las que se agradece, la acertada selección de los textos, su distribución en tres libros ordenados con carácter temático, una cuidada edición de modo tal que, como la original Babel, es un trabajo "Al punto de imponer respeto a sus propios adversarios".

Su existencia, la existencia de "Babel" incluso hoy pone en cuestión el sentido común reinante, hoy y ayer, desde el mundo popular donde anida y desde el cual construye la visión y el punto de vista donde dirige la mirada. Subvierte así también la condición subalterna del mundo popular, instalando una estética a través del lenguaje y de las formas de construcción y referencia. Al mismo tiempo, desarrolla una poética de afecto por el ser humano, con lo cual, teoría y análisis político convergen con las reservas éticas y estéticas del pueblo.

González Vera, Manuel Rojas y Mauricio Amster como gerente, en realidad fueron motores y co-directores, por así decir, de Babel, que entre sus colaboradores cabe destacar a ese inmenso pensador que fue José Carlos Mariátegui, nada menos, a Euclides Guzmán, Francisco Ichaso , Félix Lizaso, Renato Treves, Rodolfo Mondolfo, Francois Fejto, Jorge Jobet y Leopoldo Hurtado, entre otros.

Con esta reedición de Babel, fuertemente anclada en el mundo popular y sus expresiones, el pensamiento de sus élites dialoga una vez más con nosotros desde una identidad que se siente recuperada en contraposición a la chilenidad articulada y prefabricada por la dictadura, y que sigue dominando sin contrapeso desde las extensas lagunas de amnesia. La reedición de Babel deja al descubierto, asimismo, la actual carencia de expresiones del mundo subalterno, dada la magnitud de la manipulación y el consenso desorientador impuesto a rajatablas por las clases dominantes, y que ya no es atribuible únicamente a herencia de los tiempos marciales.

Leer es re-escribir un texto con las propias cargas culturales. Por ello, en tanto leemos Babel, no todo está perdido en manos inadecuadas. La historia se re-escribe mirando al futuro desde la tradición y la ruptura, su reedición es entonces más que una mirada al pasado, esencialmente, una mirada al futuro auténticamente nueva.

Roberto Rivera V.
rrive01@santander.c